Imagina que estás en Bruselas, alguien te invita a dîner y te presentas a las ocho y media de la tarde. Llegas tarde: te esperaban para comer. Es solo un ejemplo de las pequeñas diferencias que hay entre el francés de un país y el de otro.
Que no cunda el pánico: el francés de Francia, Bélgica, Suiza o Quebec es el mismo idioma. Pasa lo mismo que con el español de Madrid, Buenos Aires o México. La gramática y la ortografía son comunes, todo el mundo se entiende y, si aprendes el francés estándar, te van a entender en cualquier parte. Lo que cambia es el acento, algunas palabras del día a día y un par de curiosidades.
Los famosos números
Es la diferencia más conocida. En Francia, 70 se dice soixante-dix (sesenta y diez), 80 es quatre-vingts (cuatro veintes) y 90 es quatre-vingt-dix (cuatro veintes y diez). Un pequeño ejercicio de cálculo cada vez que alguien te dicta un número de teléfono.
En Bélgica y en Suiza lo simplificaron: 70 es septante y 90 es nonante. Para el 80, los belgas mantienen quatre-vingts, mientras que en algunos cantones suizos se dice huitante.
Desayuno, comida y cena
Este es el lío más habitual. En Francia, petit-déjeuner es el desayuno, déjeuner la comida y dîner la cena. En Bélgica, Suiza y Quebec todo se desplaza un puesto: déjeuner es el desayuno, dîner la comida y souper la cena.
Otras palabras que cambian
El móvil es portable en Francia, GSM en Bélgica, natel en Suiza y cellulaire (o cell) en Quebec. El fin de semana es week-end en Europa, pero en Quebec prefieren fin de semaine. Allí, además, ir de compras es magasiner y al coche se le llama coloquialmente char.
El caso de Quebec
El francés de Quebec es el que más distinto suena a un oído acostumbrado al de París. Tiene un acento muy marcado, vocales más abiertas y muchas expresiones propias. Curiosamente, también es el que más esquiva los anglicismos en el vocabulario oficial: allí el email es courriel y chatear es clavarder. Y se tutea con mucha más facilidad que en Francia.
Bélgica y Suiza, más cerca de Francia
Aparte de los números y las comidas, el francés belga y el suizo se parecen mucho al de Francia. Se distinguen sobre todo por el acento (y la pronunciación de algunos sonidos) y por alguna expresión local, como el une fois que los belgas añaden a veces al final de la frase sin que signifique gran cosa. En Suiza, mucha gente percibe que se habla a un ritmo más pausado.
¿Qué francés aprendo?
El estándar, que es el que se enseña en las academias y el que se evalúa en exámenes como el DELF. Ninguna variante es más «correcta» que otra y, cuando vivas o trabajes en un país concreto, te harás al acento local en pocas semanas.
Lo que sí recomendamos es acostumbrar el oído a varios acentos desde el principio. Las series, los podcasts y las reuniones de trabajo mezclan hablantes de todas partes, y los audios del DELF y del DALF también pueden hacerlo. Por eso en Wanders el profesorado viene de distintos países francófonos. Te lo contamos en este artículo sobre lo que aportan los profesores nativos.
Preguntas frecuentes
¿Un francés y un quebequense se entienden?
Sí. Al principio puede costar el acento o alguna expresión, pero hablan el mismo idioma.
¿Cómo se dice 90 en Bélgica?
Nonante. En Francia se dice quatre-vingt-dix.
Me voy a vivir a Montreal, ¿tengo que aprender otro francés?
No. Con el francés estándar te manejarás bien, y el acento lo cogerás allí.
Si quieres empezar a escuchar acentos distintos desde la primera clase, ven a probar: pide tu clase gratuita o llámanos al 634 53 52 19.









