Cuando alguien viene a la academia con la idea de «sacarse un título de francés», casi siempre aparece la misma duda: ¿TCF o DELF? Los dos son oficiales, los dos dependen del Ministerio de Educación francés y los dos miden tu nivel con la escala europea, de A1 a C2. Pero no sirven para lo mismo, y elegir mal puede costarte tiempo y dinero.
La respuesta corta es esta: si quieres un título para toda la vida, ve a por el DELF. Si solo necesitas demostrar tu nivel para un trámite concreto, el TCF puede bastarte.
El DELF: un diploma que no caduca
El DELF es un diploma. Te presentas a un nivel concreto (A1, A2, B1 o B2) y, si apruebas, ese título es tuyo para siempre. Para los niveles más altos, C1 y C2, existe su hermano mayor, el DALF.
El examen evalúa las cuatro destrezas: entender lo que oyes, entender lo que lees, escribir y hablar. Y aquí está lo que más respeto impone: si no superas la prueba, no hay diploma. Por eso es tan importante presentarse al nivel que ya dominas, no al que te gustaría tener.
El TCF: una foto de tu nivel en un momento dado
El TCF funciona de otra manera. No es un diploma, sino un test. No se aprueba ni se suspende: haces un único examen y sales con un nivel para cada destreza, sea cual sea. Puede que te den un B2 en comprensión oral y un B1 en expresión escrita, por ejemplo.
La pega es que caduca. Según France Éducation International, el certificado del TCF «tout public» es válido durante dos años. Además, hay varias versiones (para Canadá, para la nacionalidad francesa…) y no todas sirven para lo mismo.
Entonces, ¿cuál elijo?
Depende de para qué lo quieras.
El DELF es la mejor opción si piensas en tu CV, en unas oposiciones (donde también cuenta el certificado de la EOI), en la universidad o simplemente en tener un objetivo que te motive a estudiar. Un «DELF B2» en el currículum se entiende en cualquier sitio y no tendrás que volver a examinarte dentro de dos años. De hecho, a nuestros alumnos solemos recomendarles ir directamente al B2 cuando el nivel lo permite: es el que más se pide y el que más puertas abre.
El TCF tiene sentido cuando un organismo te lo pide expresamente y solo necesitas acreditar tu nivel en un momento concreto, como en algunos procesos de admisión en universidades francesas o en trámites de residencia. Eso sí, antes de inscribirte, pregunta qué versión del TCF aceptan exactamente.
Cómo se prepara cada uno
Aunque las destrezas son las mismas, la preparación cambia. El DELF te pide dominar formatos muy concretos: escribir una carta formal, defender una opinión en el oral, resumir un documento. El TCF, en cambio, premia la rapidez y la precisión en preguntas tipo test.
En Wanders preparamos el DELF y el DALF en dos fases: primero consolidamos el nivel y después entrenamos con exámenes reales hasta que el formato deje de imponer. Si estás pensando en el B2, también te pueden venir bien estos consejos para aprobar el DELF B2.
Preguntas frecuentes
¿El TCF caduca?
Sí, a los dos años desde que se emiten los resultados.
¿Y el DELF?
No. El DELF y el DALF son válidos de por vida.
¿Se puede suspender el TCF?
No. Siempre obtienes un nivel, aunque puede ser más bajo del que necesitabas.
¿A qué nivel de DELF me presento?
Al que ya dominas con soltura. Una prueba de nivel con un profesor te saca de dudas enseguida.
¿No tienes claro qué examen te conviene? Ven a conocernos: hacemos una prueba de nivel antes de empezar y te decimos con sinceridad a qué título puedes aspirar. Pide tu clase gratuita o llámanos al 634 53 52 19.









